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viernes, 14 de marzo de 2008

Miniinvernaderos

Miniinvernaderos


La idea del miniinvernadero, nacida en Norteamérica, consiste en dotar de ligereza, flexibilidad, movilidad y economía a la protección de las plantas contra las con diciones atmosféricas. La tendencia en los últimos veinte años se ha inclinado hacia estructuras baratas de plástico, sobre todo túneles. Funcionan bien pero cau san algunos problemas. No es posible pasar la azada por debajo sin retirarlos y esto resulta siempre incómodo y hace perder el tiempo.


El miniinvernadero, por el contrario, es muy ligero y dos personas lo trasladan con facilidad de un lugar a otro. Es posible practicar una rotación de cultivos en interior sin necesidad de proceder a laboriosos cambios de suelo o a la costosa esterilización de los mismos, tal como hay que hacer en los invernaderos fijos. En otras palabras, no hay que cultivar tomates o pepinos dos años seguidos en la misma parcela.

domingo, 6 de enero de 2008

Tipos de invernadero

Tipos de invernadero


Si se comienza por el más pequeño conviene considerar el de ventana. Sólo hay que comprarlo y colocarlo en una ventana que dé al sur. Otra posibilidad es desmon­tar el marco de la ventana, instalar una plataforma de madera voladiza en la base de la ventana y montar encima una estructura de vidrio de modo que resulte una prolongación del edificio. Esto aumenta de modo considerable la superficie del alféizar y brinda también la luz necesaria a las macetas o cajas de semillero para que las plántulas y las plantas crezcan mejor. Si además esa habitación dispone de calefacción el invernadero disfruta igualmente de ella. En un pequeño invernadero de este tipo es posible cultivar tomates suficientes para satisfacer las necesidades de una familia.


El invernadero adosado es un sistema muy común y razonable. Conviene que haya una puerta de comunica­ción con la casa y mejor aún una ventana. Tanto la una como la otra pueden dejarse abiertas en invierno para que el calor de la vivienda penetre en su interior, y en verano para que el delicioso aroma de las tomateras invada la casa.


Una ventaja del invernadero adosado es que reduce a la mitad el gasto de levantar uno aislado. Las desventa­jas están en que suele ser difícil unir las paredes y tejado del invernadero con las de la vivienda. Otras veces la pendiente del tejado es insuficiente y en él se acumulan hojas, suciedad y agua. Las ventajas del invernadero adosado son que actúa como un colector solar, resulta muy agradable para trabajar o descansar en su interior y ayuda a calentar la vivienda en invierno. No tiene tanta luz como un invernadero independiente pero ese defecto se compensa con creces gracias al calor que recibe de la vivienda contigua.


Un invernadero aislado es algo bastante ambicioso aunque se disponga de espacio y de dinero. Recoge más luz que el anterior pero el aislamiento térmico es mucho peor. Si yo lo construyera lo haría con un muro aislante de piedra o ladrillo hacia el norte, pintado de negro para absorber la luz del sol durante el día y con un tejado en pendiente muy aguda.


Tanto los adosados como los aislados se construyen con todo tipo de formas y tamaños en multitud de mate­riales. Es posible adquirirlo prefabricado de una casa especializada, construirlo uno mismo o bien levantar la estructura básica y comprar y montar los componentes tales como los paneles de vidrio y los bastidores de madera o aluminio. En la actualidad lo más barato y rápido es comprar uno ya prefabricado. En la ilustra­ción de arriba se describen los modelos más habituales.


Invernadero de plástico:

Este tipo puede construirlo uno mismo con madera contrachapada y láminas de plástico. Las láminas flexibles son más baratas que el plástico rígido pero hay que renovarlas cada tres años más o menos.


Invernadero adosado:

Adosado a una casa orientada al sur es lo ideal en los huertos pequeños. Una puerta o una ventana que comunique vivienda e invernadero permite el paso de calor en los dos sentidos.


Invernadero de aleros curvos:

Este tipo es muy popular en Norteamérica porque las paredes de fibra de vidrio trasparentes se montan con menos piezas que los corrientes.


Invernadero de estilo holandés:

Los lados en pendiente permiten que penetre mayor cantidad de luz y el conjunto de la construcción resulta muy estable. No pueden cultivarse plantas muy altas cerca de las paredes.


Invernadero aislado:

La mayoría de los de este tipo son en su totalidad de cristal.

Permiten la entrada de un máximo de luz y son ideales para cultivar árboles frutales o plantas grandes directamente en la tierra, en el suelo del invernadero. Otra posibilidad es que tengan paredes bajas de ladrillo o de madera; esto reduce de modo drástico la pérdida de calor pero obliga a utilizar gradas. Muchos invernaderos tienen una pared baja orientada al norte y la cara sur toda de cristal.


Invernadero de ventana:


Están destinados a sustituir a las ventanas tradicionales. Son muy eficaces porque se benefician del calor del sol y de la casa.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Uso del miniinvernadero

Uso del miniinvernadero


El miniinvernadero debe usarse lo más posible. Se em­plea en invierno para cubrir las lechugas, tras lo cual se lo traslada a las coliflores recién plantadas. Cuando éstas han agarrado se lo lleva a proteger las patatas tempranas y después las judías verdes.


Cuando el tiempo es más cálido se lo utiliza sobre hortalizas deli­cadas tales como berenjenas, melones y maíz dulce. Para proteger los bancales de siembra se lo cubre con red en lugar de plástico.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Ventilación del invernadero

Ventilación del invernadero


La ventilación es muy importante. Nunca se debe dejar que el aire se estanque; hay que mantenerlo en movimiento.


Es difícil dado que hay que mantener también la temperatura, pero estando pendiente de abrir y cerrar las aberturas de aireación se pueden conseguir excelen­tes resultados. Hay termostatos muy baratos que pue­den acoplarse a las trampillas del tejado.

viernes, 19 de octubre de 2007

Calefacción en el invernadero

Calefacción en el invernadero


La otra decisión importante que hay que tomar es si poner o no calefacción. En mi opinión, para la persona que pretenda la autosuficiencia en el huerto, el inverna­dero con calefacción es un lujo en contradicción con sus objetivos. Es fácil gastar en el invernadero más calorías de energía de las que se obtienen de los alimen­tos. Este tipo de invernadero es muy apropiado para un especialista que desee cultivar flores fuera de temporada o para el horticultor comercial que quiera abastecer a un mercado invernal de lujo, pero para la persona que pretenda autoabastecerse a bajo coste no merece la pena a menos que disponga de una fuente barata de energía como puede ser el agua o el vapor, o bien una importante reserva de madera para quemar.



Hay especies útiles que se cultivan en invernaderos sin calefacción durante todo el año y existen métodos excelentes de almacenar los frutos estivales sin necesi­dad de tener que forzar su cultivo en invierno. Durante el estío, incluso en climas bastante fríos, es posible utili­zar un invernadero sin calefacción para cultivar o ini­ciar el cultivo de la mayoría de las especies que crecen al aire libre en los climas de tipo mediterráneo, como son los tomates, pepinos, melones, pimientos, calabaci­nes, etc. Durante el invierno permite cultivar lechugas, rábanos, espinacas y algunas otras especies de regiones frías.


Con toda seguridad es mejor tener tomates y berenjenas embotellados que tratar de forzar estos culti­vos de modo artificial y a un coste elevado. Un poco de calefacción ocasional, cuando la temperatura es muy baja en invierno, es justificable para evitar que mueran las plantas que se tienen en ese momento, pero esto es una cuestión muy diferente a la de mantener un inverna­dero con calefacción durante todo el año.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Construcción de un miniinvernadero

Construcción de un miniinvernadero


El tamaño adecuado es de 6 x 1.5 m, ya que así abar­cará todos los bancales profundos normales y será además sencillo de manejar. Se usan tablas de madera de 5 x 2.5 cm sujetas mediante ensambladoras de caja y espiga. La estructura se refuerza con alamor normal; apenas aumenta el peso, y no cuesta demasiado.


Los alambres han de dejarse bastante tirantes. Se ata uno de los extremos a la esquina superior del invernadero, se hace un orificio en el codal de la esquina opuesta por el que se pasa el extremo libre del alambre. Con unos alicates se lo tensa lo máximo posible. Yo siempre agarro con los alicates el alambre por donde sale del orificio y lo retuerzo alrededor del codal, sir­viéndome de los mismos alicates como de una palanca para dejarlo aún más tirante. Después se enrolla el extremo del alambre sobre la parte tensada.


Otra posibilidad es usar un alambre mucho más largo, doblarlo y hacerlo pasar por un agujero practi­cado cerca de la esquina superior de donde viene; se tensa y se ata. De esta manera queda estirado de lado a lado; para tensarlo más se coloca una varilla entre ambos alambres y se le da vueltas. Cuando se han tren­zado entre sí los dos alambres se fija a ellos uno de los extremos de la varilla con otro trozo de alambre para que no se desenrosque. Hay que procurar que no que­den puntas sueltas, pues rasgarían el plástico. Para cubrir la parte superior y los lados se usa una sola lámina de plástico y un trozo pequeño en cada uno de los extremos. Los bordes se sujetan a la estructura con listones de madera. No hay que dejar ningún extremo sin fijar, pues el viento lo rasgaría. Se hacen unos pequeños orificios en la parte superior para que el agua de lluvia caiga sobre las plantas en lugar de estancarse y hundir el plástico.